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LUGAR DE ACCIÓN DE GRACIAS

¡Salve, alegría de todas las gentes!

 

Al contemplar la belleza serena de la venerada imagen de María, imprimimos en nuestro corazón aquello que contemplan nuestros ojos: entramos en el misterio de la misericordia divina que la ha enriquecido de gracia y santidad, como modelo y auxilio para nuestra pobreza.

 

Su rostro es para nosotros el signo inequívoco de la presencia y cercanía de la Madre del Cielo, escondida pero siempre solícita para interceder por sus hijos. Sus amados rasgos son icono de la ternura divina. Ella ha sido testigo de la oración, que de generación en generación se ha elevado en su presencia como voz suplicante del necesitado, gemido del afligido, júbilo agradecido de quien ha obtenido favor y misericordia. Ella es el libro abierto de nuestra historia personal y comunitaria. Por eso, la Santísima Virgen de los Desamparados se ha convertido también en signo de identidad de nuestro pueblo.

 

Este santuario es ante todo signo visible de la presencia de Dios invisible. La Virgen María es el auténtico santuario vivo del Verbo de Dios, el Arca de la Alianza nueva y eterna que ha sido entronizada entre nosotros con himnos de júbilo.

 

lugar de adoracion

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LUGAR DE ADORACIÓN

¡Salve, oh mesa repleta de dones divinos!

En el sacramento de la Eucaristía, el Salvador, encarnado en el seno de María hace veinte siglos, sigue ofreciéndose a la humanidad como fuente de vida divina.

 

El Cuerpo que comemos y la Sangre que bebemos, conforman el don inestimable del Señor Resucitado para nosotros, peregrinos, que lleva también consigo, como Pan fragante, el sabor y el perfume de la Virgen María.

 

En la Eucaristía, el sacrificio de Cristo es también el sacrifico de los miembros de su cuerpo. La vida de los fieles, su alabanza, su sufrimiento, su oración y su trabajo se unen a los de Cristo y a su ofrenda total, adquiriendo así un valor nuevo. Cada día llevamos al altar el presente del mundo y de la Iglesia, pidiendo por la paz, las familias, el don de la vida, y por todos los frutos del diálogo de Dios con su Pueblo.

 

¡No tengáis miedo de dar vuestro tiempo a Cristo! Él es quien conoce el secreto del tiempo y de la eternidad, y nos entrega su "día" como un don siempre nuevo de su amor. El descubrimiento del domingo como día del Señor es una gracia que se ha de pedir. El tiempo ofrecido a Cristo nunca es un tiempo perdido, sino más bien ganado para la humanización profunda de nuestras relaciones y de nuestra vida.

 

lugar de perdon

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 LUGAR DE PERDON

              

¡Salve, clemencia de Dios para el hombre!

La Basílica de la Virgen es el lugar adonde se va a obtener la "Gracia", antes incluso que las "gracias". Aquí venimos buscando la Reconciliación como primer fruto de nuestras plegarias. A la casa de la Madre se acude buscando el perdón del Padre, por el camino de la conversión, para disfrutar del don inestimable de la Paz.

 

No estamos hechos para vivir y morir, sino para vivir y derrotar la muerte con la victoria de Cristo.

 

lugar de alabanza

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LUGAR DE ALABANZA

 

¡Salve, incienso de grata plegaria!

La verdadera devoción a María no consiste ni en un sentimiento pasajero y sin frutos, ni en una credulidad vacía. Al contrario, procede de la verdadera fe, que nos lleva a reconocer la grandeza de la Madre de Dios y nos anima a amar como hijos a nuestra Madre y a imitar sus virtudes.

 

Las funciones y privilegios de la Santísima Virgen hacen referencia siempre a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad.

 

Ella es la que propone continuamente a los creyentes los "misterios" de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Así, cuando recitamos el Rosario en este templo no hacemos otra cosa más que sintonizar con el recuerdo y con la mirada de María.

 

Las celebraciones sabatinas marcan el ritmo semanal en la Casa de la Mare de Déu. Para comprender el alcance de la Ofrenda de infantes, la Felicitación y el canto solemne de la Salve, hay que entrar en la corriente del amor. Es, en verdad, expresión de amor que no se cansa de dirigirse a la persona amada, pidiéndole armonice la vida humana al paso de la vida divina.

 

lugar de comunion

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LUGAR DE COMUNIÓN Y COMPROMISO

 

¡Salve, un prado germinas de toda delicia!

 

La oración y el culto sin una vida fundada en la justicia se transforman en una farsa que divide el corazón del hombre y exaspera la paciencia de Dios. La que es Madre de Desamparados nos lleva de la mano a una vida de caridad a favor de la promoción de la dignidad de nuestros prójimos más desfavorecidos. El encuentro con María, Estrella de la Evangelización, nos impulsará –como animó a los apóstoles- a anunciar con la palabra y el servicio fraterno "las maravillas del Señor".